El Barça dio ayer un impulso decisivo a las negociaciones con el Valencia para el fichaje de David Villa y el presidente Joan Laporta espera sellar hoy el acuerdo definitivo con su homónimo del club valencianista, Manuel Llorente, que estará en Barcelona con motivo de la disputa de la final de la Copa del Rey en el Camp Nou entre el Sevilla y el Atlético de Madrid.

El acuerdo significará para el Barça desembolsar 42 millones de euros después de que ayer se pudieran fijar las cantidades. Al principio de las negociaciones el Valencia partía de los 50 millones y el Barça de los 40 y se llegó a contemplar la posibilidad de una serie de variables en función de objetivos, pero al final el acuerdo se cerró sobre una cantidad fija.

Si el director general corporativo Joan Oliver ya había emitido en su comparecencia del lunes mensajes claros de que el acuerdo era inminente, el propio Joan Laporta reafirmó la pista ayer por la mañana e incluso Manuel Llorente confesó desde Valencia que “seguimos trabajando. Todavía no hay nada pero el acuerdo está muy cerca”. De hecho, el secretario técnico Txiki Begiristain contempló el lunes la posibilidad de desplazarse hasta la capital del Turia pero los últimos escollos de consideración se solucionaron vía telefónica y no fue necesario.

El Valencia intentó alargar al máximo la negociación partiendo de la idea de que “contamos con 48 horas para apretar al máximo y conseguir un millón de euros más”. Sin embargo, se encontró con que la entidad blaugrana y el propio jugador querían zanjar cuanto antes la operación y se negaban en redondo a protagonizar un tira y afloja que recordara al ‘culebrón’ del último verano.

Villa quería viajar a Sudáfrica conociendo cuál es su futuro y le dejó clara a Llorente su decisión de ir al Barça, descartando la posibilidad de ir al Manchester, con lo que el presidente valencianista se quedaba con poco margen de maniobra. Por otra parte, la necesidad de liquidez del club, que debe afrontar sus compromisos con las entidades bancarias, tampoco le permitía estirar en exceso la cuerda. De hecho, uno de los flecos que queda por atar es la forma de pago pues el Valencia necesita ingresar cuanto antes el dinero del traspaso.

También el Barça estaba interesado en que se convirtiera en una operación-relámpago pues Joan Laporta desea cerrar esta contratación, como la de Cesc Fàbregas, antes de que expire su mandato el 30 de junio pese a las críticas que ha recibido por parte de algunos precandidatos que interpretan sus prisas en clave electoral.

Así las cosas, le pidieron a Villa que variara sus planes de viajar a Ibiza para descansar en las Baleares durante unos días antes de incorporarse a la concentración premundialista y que se quedara en su domicilio en Valencia. Durante la mañana de ayer, sus abogados se reunieron en las oficinas del club de Mestalla con los representantes jurídicos valencianistas para ultimar los detalles referidos a él.

El acuerdo que puede quedar sellado hoy mismo entre Laporta y Llorente supone para David Villa ver cumplido el sueño de vestirse de blaugrana, aunque se produzca con un año de demora. Su contrato tendrá una duración de cuatro temporadas con opción a una quinta y percibirá unos 7 millones de euros anuales, una cifra que le sitúa muy cerca de varios de los pesos pesados del vestuario.

En el aspecto deportivo, Villa da por fin el salto definitivo que deseaba a un club en el que podrá luchar cada temporada por todos los títulos a nivel nacional e internacional, un factor que ha priorizado a la hora de dejar Mestalla. Sabe que llega a un vestuario en el que será muy bien recibido pues su relación con los internacionales blaugrana de la selección española es excelente. Además, cuenta con el visto bueno de Josep Guardiola que ve en él a un delantero que se puede adaptar a la perfección al estilo de juego del equipo y que además de aportar una gran eficacia goleadora se puede desenvolver en varias posiciones del ataque.

También en Valencia se interpreta la operación como un buen negocio. Desde el pasado verano se daba por descontada la salida de Villa; porque éste era el deseo del jugador y porque estaban hechos a la idea de que para equilibrar su maltrecha economía deben dar salida a varias de sus estrellas. Hoy pueden llegar el anuncio y la firma definitivos.