Copa del ReyEl Barça protagonizó una final digna de reyes, de los reyes del fútbol.

El partido empezó con claro color rojiblanco. Mestalla rugía, entre ‘ikurriñas’ y ‘estelades’ pero con una sospechosa mayoría de aficionados vascos que dejaba una pregunta en el aire: ¿A dónde fueron a parar las entradas de la Federación Española?

La entrada de los reyes de España fue el preludio de un himno español que apenas se oyó en Mestalla ahogado por los silbidos de dos aficiones que fueron amigas hasta que Medina Cantalejo pitó el inicio del partido.

A partir de ese momento empezó la batalla y solo hubo un equipo en el campo. Durante un cuarto de hora, el aliento de los más de 20.000 aficionados del Athletic fue una inyección que transformó a los de Caparrós en auténticas fieras.

Mientras, el Barça no encontraba su juego. Touré buscaba encajar en el eje de la defensa junto a Piqué y los Xavi, Busquets y Keita se veían desarbolados por la presión de un incansable Athletic.

El músculo se impuso al intento de toque en esos primeros compases y muy pronto un tiro de Javi Martínez obligó a Pinto a emplearse a fondo despejando a córner. Era el preludio del primer gol porque el saque de esquina lo cazó Toquero en el segundo palo y, saltando más que Keita y Xavi, colocó el balón en la escuadra derecha de Pinto (1-0, 8′).

La intensidad, la garra, las ganas y la ilusión se imponían en un estadio que seguía dividido entre dos aficiones entregadas. Los vascos soñaban, los culés empezaban a ver fantasmas.

Pero este Barça de Guardiola es una máquina fútbol. El gol fue un incentivo y puso en marcha el rodillo del Barça que poco a poco empezó a montar ese rondo mágico, imparable que tiene enamorada a media europa futbolística.

Eto’o tuvo el empate en un mano a mano con Gorka pero se durmió y le robaron el balón cuando estaba pensando cómo iba a celebrar el gol.

El Athletic se vio obligado a echar mano de la fuerza en su versión más bruta y empezó a parar a los azulgrana a base de faltas. Pero ni así pudo el equipo de Caparrós. Sus jugadores se fueron diluyendo, demostrando ser humanos, y el Barça se adueñó del balón y del partido.

Así se llegó a la media hora, momento clave, momento elegido por Touré para aparecer en su versión más imperial, llegar desde atrás, sortear a tres rivales y sacarse un derechazo tremendo que batía a Gorka (1-1, 31′) sin compasión. La locura fue esta vez azulgrana en Mestalla. Al marfileño hasta se le escapó una ‘butifarra’ hecha de rabia.

El tanto dejó tocado al Athletic que se empezó a difuminar hasta no parecerse en nada al equipo que empezó llevado en volandas por su gente. El Barça en cambio se creció y a punto estuvo de volver a marcar gracias a un invento de Alves, cada vez más entonado en las faltas, que no anotó de milagro en un libre directo al filo del descanso.

La segunda parte empezó como acabó la primera. O mejor. El Barça salió dispuesto a cargarse el debate, a minimizar al rival, a ganar porque sí. El Athletic hizo lo peor que podía hacer: picar a Messi. El argentino se fue al suelo en un par de faltas y a cada una más se entonaba, más pedía el balón, más ganas tenía.

Avisó dos veces, un tiro desde la frontal y un remate de puntera, para rematar a los leones en la tercera. Leo, el único fiera en el campo, pescó un balón tras un rebote y con su zurda privilegiada adelantó al Barça y durmió a los bilbaínos para siempre.

A partir de ahí el partido fue un recital del Barça, un ‘chorreo’ en toda regla. Eto’o perdonó el tercero solo ante Gorka pero su tiro, hipermotivado, se fue alto. No importaba, quedaba Bojan, el delantero de la Copa, para encontrar su momento de gloria. Contraataque del Barça, pase medido al espacio de Messi y Bojan que define en plan Henry poniendo el balón en la base del palo (1-3, 57′).

EL tanto rompió definitivamente al Athletic. Caparrós hizo un doble cambio, dando entrada a Jon Vélez y Etxebe, jugándose el todo por el todo.

Pero ni por esas llegaban los vascos al área de Pinto. Amorebieta intentó cortarle las alas a Messi, se las vio con Piqué, buscó a Eto’o. El central era la imagen de la impotencia.

Pero este Barça no se arruga. Ni con dos de ventaja cambia su idea. Y eso lo representa mejor que nadie Xavi, el motor, el cerebro, el jefe. Falta en el pico del área y ejecución magistral del de Terrassa que batió a Gorka por cuarta vez (1-4, 64′) después de tocar en el palo.

La euforia se desató en la zona azulgrana de Mestalla. La afición empezó a cantar ‘Guardiola cambia a Messi’ temerosa de una lesión del astro argentino. Y el equipo siguió buscando el quinto. Entró Pedro por Xavi, ovacionado, y el Barça siguió buscando el gol. Eto’o lo tuvo dos veces, Hleb también pero no hizo falta. La victoria fue aplastante. Era la 25ª Copa del Rey del Barça.

La primera hoja del trébol ya está en el saco. El ‘Coooopa, Lliga y Champions’ del Crackòvia empieza a sonar a realidad. El Barça, omnipotente, omnipresente, fue el rey de Copas, fue el rey del fútbol, fue el rey en Mestalla.

Ficha técnica:

1 – Athletic Club: Iraizoz, Iraola, Aitor Ocio, Amorebieta, Koikili, Yeste, Javi Martínez, Orbaiz (Etxeberría, m.61), David López (Susaeta, m.56), Toquero (Ion Vélez, m.61) y Llorente.

4 – FC Barcelona: Pinto, Dani Alves, Piqué, Touré Yayá (Sylvinho, m.89), Puyol, Busquets, Xavi (Pedro, m.88), Keita, Messi, Bojan (Hleb, m.84) y Eto,o.

Goles: 1-0, m.9: Toquero. 1-1,m.32: Touré Yayá. 1-2,m.55: Messi. 1-3, m.57: Bojan. 1-4,m.64: Xavi

Árbitro: Luis Medina Cantalejo (comité andaluz). Amonestó por el Athletic de Bilbao a David López (m.31) y Koikili (m.36) y por el Barcelona a Touré Yayá (m.22), Messi (m.50) y Keita (m.50).