El Barça regresó este miércoles a Basilea, aunque el partido que se pudo ver sobre el césped del St. Jakob Park poco tuvo que ver, en cuanto a emoción e intensidad, con aquella mítica final de la Recopa de Europa del 79. Y es que el duelo contra el Basilea fue tan plácido que, más que un encuentro de Champions, pareció un entreno a puerta abierta para los azulgranas.

Quizá lo intuyó Guardiola, que decidió sorprender con nuevas fórmulas y apostar por un tridente inédito esta temporada: Bojan, Hleb y Messi. El de Linyola, que en este inicio de temporada no ha disfrutado de muchos minutos, cumplió de sobras estrenando, con dos goles, su cuenta goleadora en Europa. También disfrutaron de su merecido descanso Iniesta y Piqué, que dieron paso a Busquets y Sylvinho en el once.

Ya había advertido Guardiola el día antes que el Barça debía sentenciar desde el primer minuto, y parece que sus hombres le escucharon, porque los azulgranas salieron al terreno de juego completamente enchufados. Prueba de ello fue la velocidad con la que Messi estrenó el marcador, cuando sólo habían pasado cuatro minutos del inicio del partido. El argentino aprovechó un gran pase interior de Alves para cruzar el balón a la red con un suave toque.

El Basilea, derrotado desde los primeros minutos, no ponía ninguna dificultad a los de Guardiola, que atacaban a placer. Tan sólo una buena oportunidad en la salida de un córner, al errar Alves un rechace, puso en aprietos la portería de Valdés. Con este panorama el segundo no se podía hacer esperar, y así fue. Corría el minuto 15 de partido cuando Xavi sirvió un buen balón a Busquets, que tras un gran control, picó el balón al fondo de la red.

Un gol que acabó de borrar al Basilea del terreno de juego. Los minutos pasaban y el Barça cada vez se gustaba más. Sin la presión del marcador, los azulgranas se dedicaron a jugar a placer y las ocasiones se multiplicaron. Y tanto fue el cántaro a la fuente que al final se rompió. Bojan recogió un balón servido por Xavi, se dio la media vuelta en la medialuna y, tras esquivar a su marcador, logró el tercer gol enviando el balón al fondo de la malla. Fue el último tanto de los azulgranas en la primera mitad, gracias al azar y al colegiado, que luego no se atrevió a señalar un claro penalty del meta Constanzo a Messi (min. 33).

Tras el descanso, y pese a la abultada diferencia en el marcador, el Barça regresó al campo con el mismo ímpetu, lo que le permitió repetir e incluso mejorar el guión que ya había escrito en la primera parte. En esta ocasión fue Bojan quien aprovechó un pase en profundidad de Busquets para batir de nuevo a Constanzo (0-4; min. 48). Sólo un minuto después, Xavi hacía subir la ‘manita’ al marcador, tras una buena combinación entre Busquets y Hleb.

Con el partido más que sentenciado, Guardiola se permitió el lujo de dar descanso a Márquez y Xavi para dar entrada a Cáceres y Henry. La única mala noticia de la noche la puso Touré, que tuvo que abandonar el terreno de juego aquejado de unas molestias en el muslo derecho. Víctor Sánchez fue su sustituto.

Los minutos pasaban, la intensidad bajaba y pese a que Bojan tuvo varias ocasiones para reivindicarse con un ‘hat-trick’ (min. 54 y 82), los azulgranas no quisieron cebarse con el rival. El Barça ganó plácidamente un partido que deja prácticamente sentenciado su pase a octavos. Un objetivo muy importante si se tiene en cuenta el apretado calendario del Barça en los próximos meses.

0-Basilea: Costanzo; Zanni, Abraham, Marque, Safari, Ergic, Huggel, Eduardo Rubio (Stocker, 46’), Chipperfield (Gjasula, 55’), Derdiyok y Streller (Eduardo, 71’).

5-Barcelona: Valdés; Alves, Márquez (Martín Cáceres, 53’), Puyol, Sylvinho, Touré Yaya (Víctor Sánchez, 67’), Sergio Busquets, Xavi (Henry, 57’), Messi, Hleb y Bojan.

Goles: 0-1: Messi (4’). 0-2: Sergio Busquets (15’). 0-3: Bojan (22’). 0-4: Bojan (46’). 0-5: Xavi (48’).

Árbitro: Eric Braamhaar (HOL). Mostró cartulina amarilla a Eduardo Rubio (43’) y Abraham (86’).

 

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