Mientras Titín Márquez ponía sobre el terreno de juego a los 11 hombres que prácticamente todo el mundo pronosticaba – eso sí con alguna variante técnica – Pep Guardiola volvía a inventar. El lo llama rotaciones, pero la verdad es que muchas veces parecen inventos que, no sé por qué, me recuerdan mucho a los que hacía su ‘maestro’ Johan. Y ya se sabe, esos inventos de los genios, a veces salen bien y a veces no.

Esta vez, Guardiola volvió a improvisar el centro de la defensa, ahora con Piqué y Puyol, sorprendió con un centro del campo inédito con Xavi-Busquets-Gudjohnsen y aprovechando que Eto’o parecía haber encontrado su buen momento de forma, le dejó en el banquillo dando la oportunidad a Henry de poder jugar – como quiere y cómo parece claro que debe jugar – de delantero centro.

El partido fue un monólogo del Barça. Como casi todos los que juega. Lo hace todo. Pero, claro, si lo hace todo quiere decir que hace todo lo bueno pero también todo lo malo. Y es evidente que aunque lo hagas todo bien, ello no quiere decir que te vaya a salir bien, pero lo que haces mal es fácil que te lleve al desastre.

Eso explica que tras unos 45 minutos brillantes, de buen juego y de claras ocasiones, el resultado al descanso fuera de Espanyol, 1 – Barça, 0. El Barcelona dominó, buscó la portería de Kameni y creó ocasiones de gol. A los 10 minutos, Kameni despejó con el pie un centro de Iniesta. Un minuto después, Henry remató bien pero el balón salió fuera por poco. En el 15′, Xavi remató al larguero. En el 24′, un centro de Messi tras una gran jugada individual no encontró rematador. En el 32′, Kameni mandó a córner el balón tras una falta lanzada por Alves. En el 35′, Messi despejó con el pie un centro-chut de Messi, Henry remató y Pareja sacó el balón bajo palos con la cabeza. Y el 45′ Xavi remató alto. Total, unas siete ocasiones más o menos claras pero ningún gol.

 

¿Y el Espanyol? Pues corriendo detrás del balón. Así se pasó todo el primer tiempo. Pero la diferencia fue que en la única ocasión de peligro que creó, no falló y marcó. Bueno, la verdad es que la ocasión no la creó el Espanyol. El gol nació de un horroroso despeje de Piqué que mandó el balón hacia su portería. Puyol se quedó mirando la jugada sin hacer nada y Luis García aprovechó la inocencia de Víctor Valdés para darle un pequeño empujón. El portero barcelonista despejó mal y le dio el balón a Corominas para que rematara a gol. Era el minuto 19. Y se repetía la historia de todo lo que llevamos de temporada. Falta de Luis García a parte, la realidad es que el rival tenía suficiente con una llegada a portería para marcar.

 

Antes del descanso, ya en tiempo añadido, Busquets y Nené saltaron a por un balón. En el salto, Nené le dio un codazo a Busquets y el colegiado le enseñó la tarjeta amarilla. Era la segunda y, por lo tanto, el Espanyol se iba al descanso ganando 1-0 pero quedándose con 10 hombres.

En el segundo tiempo, en 20 minutos Pep Guardiola ya había hecho los tres cambios dando entrada nada más y nada menos que a Eto’o, Bojan y Keita. Es decir, toda la artillería que tenía para intentar darle la vuelta al marcador.

El Barça siguió dominando a placer y poniendo cerco a la portería de Kameni. En el minuto 13, Henry remató en media-chilena y el portero del Espanyol detuvo bien. En el 17′ fue Eto’o quien remató bien y su compatriota respondió con un buen despeje. Y en el minuto 22, llegó la más clara. Primero Kameni desvió un remate de Mesi y posterior de Henry acaba con el balón en el poste.

Parecía que el gol del Barça tenía que llegar, pero lo que llegó fue una imagen triste, lamentable y patética. Los “Boixos Nois”, empezaron a lanzar bengalas sobre los aficionados del Espanyol, algunos de los cuales, como es lógico, intentaron protegerse saltando al terreno de juego. Los incidentes – de los que tendrán más información en otras noticias en esta web – duraron unos 10 minutos.

Cuando el juego se reinició, el Barça siguió con su dominio y tuvo la recompensa del gol. Fue en el minuto 38 cuando Henry se plantó ante Kameni; el portero despejó el balón pero rebotó en Jarque y quedó de nuevo a los pies del francés que, a puerta vacía, marcó.

Hasta el final, el Barça se atascó en su propia delantera. Entre unos y otros no había espacio para hacer nada. Parecía que el empate sería el resultado final, pero ya en el tiempo de descuento, en el último minuto, Eto’o entró dentro del área y Pareja le hizo penalty. La responsabilidad fue para Messi, que no falló y marcó. Ya ni se hizo el saque de centro. El partido se había acabado.

El Barça se había llevado los tres puntos, pero en un partido que será más recordado por unos tristes incidentes que por lo que se había visto sobre el terreno de juego.

1-RCD Espanyol: Kameni, Sergio Sánchez, Jarque, Pareja, Chica, Román, Moisés, Corominas (Sielva, 88′), Nené, Luis García (Callejón, 84′) y Tamudo (Angel, 46′).

2-FC Barcelona: Valdés; Alves, Piqué, Puyol, Abidal (Eto’o, 53′); Xavi, Busquets (Bojan, 65′), Gudjohnsen (Keita, 61′); Messi, Henry e Iniesta.

Arbitro: Luis Medina Cantalejo (Andaluz). Tarjetas amarillas a Busquets (5′); Nené (12′ y 45′); Valdés (20′); Román (53′); Chica (55′); Jarque (98′). Roja a Nené (45′) por acumulación de amarillas.

Goles: 1-0, Corominas (19′); 1-1, Henry (83′); 1-2, Messi (p) (100′)