Pep Guardiola tiene las ideas muy claras. Vale que en algunas ocasiones no coinciden con las de los aficionados, pero si los resultados le acompañan, no pasará nada y si no le acompañan, seguro que morirá con esas mismas ideas.

 

El Barça saltaba al estadio Molinón en posiciones de descenso después de que se jugaran todos los partidos de la jornada. Con solo un punto, solo Sporting y Málaga estaban por debajo suyo en la clasificación provisional. La victoria era más que imprescindible y Guardiola, por eso que decíamos de las ideas claras, volvió a apostar por Sergio Busquets en el pivote defensivo, Keita en el centro del campo pero por la banda izquierda e Iniesta como tercer delantero, también por banda izquierda. Y los Youré Yayá, Bojan y compañía, pues lo que ya sabían. Que les toca esperar. La plantilla es tan corta y hay tantos partidos por delante que aunque el técnico no lo quiera, al final tendrá que contar con ellos. Habrá que esperar que cuando lo haga, no se les haya olvidado eso de jugar al fútbol.

 

El primer tiempo contra el Sporting fue un monólogo blaugrana. El Sporting, como el Numancia o el Racing en los dos primeros partidos de Liga, decidió regalarle el balón a los barcelonistas, pero su problema era que su defensa es mucho más débil que la de los otros dos equipos. Y es que, no nos engañemos, será difícil que en lo que resta de temporada, el Barcelona se encuentre con un rival tan débil y que, desgraciadamente para los gijonenses, tenga tantos números para ser uno de los conjuntos que acabe la temporada en posiciones de descenso.

 

Los 12 saques de esquina que lanzó el Barça en los primeros 45 minutos explican claramente el dominio blaugrana. Y que el Sporting no disparara ni una sola vez a portería, también explica que su debilidad no es solo defensiva. El monólogo barcelonista empezó con disparos sin peligro de Xavi (1′), Messi (12′ y 20′) u otro ya más peligroso de Iniesta (22′) que salió a córner tras dar en un defensa.

 

Pero la debilidad del rival, dejaba claro que el gol del Barça tenía que llegar. Y lo hizo en el minuto 26. Como con la selección española en la Eurocopa ante Rusia, o el martes contra el Sporting portugués en la Champions, Iniesta jugó por la derecha y centró al segundo palo para que Xavi, esta vez de cabeza, batiera al portero Sergio Sánchez. Y si en otras ocasiones, al Barça le costaba rematar los partidos, esta vez solo tardó seis minutos en marcar el segundo gol. Saque de esquina lanzado por Xavi, remate de Puyol de cabeza y cuando el balón ya entraba en la portería, Eto’o, también de cabeza, lo acabó de empujar.

 

El 0-2 era un resultado muy cómodo para el Barça. Iniesta aún tuvo la oportunidad de marcar el 0-3 antes del descanso, pero un defensa mandó el balón a córner cuando el manchego intentaba culminar una buena combinación con Messi.

 

En el segundo tiempo, la suerte (¿será la de los campeones?) se alió con el Barça. Primero porque a los tres minutos Jorge marcó en propia puerta de cabeza tras un córner lanzado por Xavi. Y después porque a los seis minutos de que Maldonado redujera diferencias con un gol de Maldonado, el catalán Gerard fue expulsado por hacerle una falta a Messi siendo el último defensa. O sea que si a los gijoneses les quedaba alguna esperanza de remontar, con 10 hombres se les acabó la ilusión.

 

A pesar de todo, el Barça parecía algo espeso. El resultado no peligraba, pero tampoco se daba la sensación de poder lograr una victoria más convincente.

 

En el minuto 22, Guardiola daba entrada a Bojan en lugar de Eto’o y dos minutos después llegaba el 1-4. Un golazo. Jugada de Messi con un pase magistral a Iniesta que, perfecto, bate a Sergio Sánchez a su salida. Ahora sí. El partido estaba sentenciado y, además, se iba camino de conseguir una victoria convincente, debilidad del rival aparte.

 

En el último cuarto de hora ya no hubo partido. El Sporting, con 10 jugadores y perdiendo 1-4, ya bajó los brazos y el Barça, consciente del apretado calendario que tiene por delante, se lo tomó con calma, dejando pasar los minutos y consciente que, solo con un poco de suerte, aún podía caer algún gol más. Y, en efecto, cayó. Y no uno, sino dos. A seis minutos del final, pase en profundidad de Gudjohnsen para Iniesta que, desde la izquierda, centra y Messi, con un buen remate, marca el quinto. Y en el 89, pase visionario de Bojan a Xavi, que centra y de nuevo Messi, esta vez de cabeza, que remata al fondo de la portería.

 

En definitiva, un 1-6 que le viene de perlas al Barça, que se jugaba mucho en este encuentro. La actitud del equipo fue igual de buena que durante todo lo que llevamos de temporada, pero esta vez se materializaron más las ocasiones.

 

1-Sporting: Sergio Sánchez; Sastre, Gerard, Jorge; Andreu, Matabuena (Michel, 46′), Maldonado (Kike Mateo, 62′), Diego Castro; Carmelo y Bilic (Barral, 59′).

6-FC Barcelona: Valdés; Alves, Puyol, Márquez, Abidal; Xavi, Busquets (Cáceres, 82′), Keita (Gudjohnsen, 71′); Messi, Eto’o (Bojan, 66′) e Iniesta.

Goles: 0-1, Xavi (26′); 0-2, Eto’o (32′) ; 0-3, Jorge (p.p.) (48′); 1-3, Maldonado (50′); 1-4, Iniesta (69′); 1-5, Messi (84′); 1-6, Messi (89′).

Arbitro: Megía Dávila (Madrileño). Tarjetas amarillas a Cámara (6′); Carmelo (40′). Roja directa a Gerard (56′) por una entrada sobre Messi siendo el último defensa.

 

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