El dicho se cumplió con todas las de la ley, como si fuera un castigo. Quien perdona, lo acaba pagando. Porque eso fue, ni más ni menos, lo que le pasó este sábado al FC Barcelona. El conjunto azulgrana tuvo ocasiones para marcar hasta media docena de goles, pero sólo logró uno, y además, de penalty. La falta de puntería, y un imperdonable error defensivo en la jugada del 1-1, privaron a los de Pep Guardiola de lograr su primer triunfo en esta Liga. De momento, sólo han sumado un punto en dos jornadas. Y, además, ante dos rivales modestos. Al equipo no se le pudo reprochar esta vez falta de voluntad ni motivación. Pero la ‘sequía’ ante el marco rival empieza a ser preocupante.

 

La ausencia de casi toda la plantilla en las dos últimas semanas a causa de los compromisos de las selecciones no ayudó, desde luego, a preparar el partido. Pero tampoco debe servir de excusa. El Barça necesitaba el triunfo para disipar las dudas que había generado la derrota en su estreno liguero ante el Numancia (1-0). Y la victoria tampoco llegó. Y el martes espera el debut en la Champions ante el Sporting de Lisboa…

 

La inminencia de dicho partido propició que Pep Guardiola reservara a buena parte de sus teóricos titulares. Su once inicial, tal y como había adelantado SPORT a primera hora de la tarde, fue revolucionario. Sin Márquez ni Cáceres, recién llegados de su periplo por tierras suramericanas, ni Henry ni Sylvinho, descartados horas antes del choque, la alineación del Barça resultó sorprendente.

 

Como era de esperar, Leo Messi, que había llegado el viernes de Perú, y que de los últimos 45 días, 35 los había pasado con su selección, empezó en el banquillo. Hasta ahí, nada fuera de lo previsto. Pero lo que nadie podía imaginar era que Sergi Busquets, un joven y descarado centrocampista de 20 años del filial, e hijo del ex portero Carles Busquets, sería titular. Y no sólo jugó, sino que, además, fue de los mejores. Su desparpajo, su garra y su técnica cogieron a contrapié a un Racing que vino al Camp Nou a defender descaradamente el 0-0.

 

El Barça no tuvo suerte. No la tuvieron sus delanteros, que anoche formaron un tridente inédito, con el desacertado e irreconocible Eto’o -sin velocidad ni chispa en punta- y los incisivos Pedro y Hleb por las bandas. Ni tampoco la defensa. Para colmo de males, el bielorruso se lesionó. Sufrió un esguince de grado 2/3 en el ligamento lateral del tobillo izquierdo tras sufrir una durísima entrada de Pinillos, y tuvo que ceder su sitio a Iniesta en el 36′.

 

El partido fue como un frontón. Un equipo, el Barça, atacaba, con más corazón que acierto, eso sí. Y el Racing se encerraba atrás. El asedio creció a medida que avanzaban los minutos. Hasta el punto que, en la segunda parte, la goleada pudo haber sido de escándalo.

 

Pero a este Barça le cuesta un mundo ver puerta. Y anoche, básicamente, por culpa de un jugador: el portero racinguista Toño, que lo paró todo. Y lo que no detuvo, se estrelló en el larguero, como una vaselina envenenada de Alves en el 46′.

 

Tampoco estuvo inspirado el árbitro, Ramírez domínguez, que pasó por alto un clarísimo penalty de Pinillos a Iniesta en el 53′. Mientras tanto, Toño seguía luciéndose. En el 56′, al detener un chut a bocajarro de Pedro; en el 60′, otro a remate de Alves; en el 67′, otro de Eto’o… y así, sucesivamente.

 

El desesperante acierto del meta racinguista sólo podía romperse de una manera: a balón parado. Y la ocasión la pintaron calva. Ramírez Domínguez, esta vez sí, señaló penalty por una clara mano de Christian Fernández en el área al desviar un centro de Daniel Alves. Leo Messi, que había entrado 12 minutos antes por Keita, convirtió el lanzamiento en el 1-0 (71′).

 

El Barça se adelantaba con toda justicia. Porque si alguien hizo méritos para ganar, ese fue el equipo azulgrana. Pero la alegría duró muy poco. Porque apenas cinco minutos después, en el 76′, y en su primera ocasión, el Racing empató. Garay sirvió una falta desde la frontal y Pereira, incomprensiblemente solo en el área pequeña, desvió lo justo el balón para despistar a Valdés (1-1).

 

El Barça lo intentó todo, pero así se llegó al final. Y aún suerte, porque sus despistes defensivos en la recta final estuvieron a punto de que el disgusto fuera aún mayor. El Barça lo hizo todo para ganar, pero sólo sumó un punto. Y ya ha dejado escapar cinco en este inicio de Liga, con sólo un gol marcado. Dos datos a tener muy en cuenta…

 

1-FC Barcelona: Valdés; Alves, Puyol (Bojan, 81’), Piqué, Abidal, Busquets, Xavi, Keita (Messi, 58’), Pedro, Hleb (Iniesta, 39’) y Eto’o.

1-Racing de Santander: Toño; Pinillos, Marcano, Garay, Cristian, Valera, Colsa, Lacen, Serrano (Gonçalves, 65’), Munitis (Luccin, 89’) y Tchité (Jonathan Pereira, 54’).

Goles: 1-0: Messi (p. 70’). 1-1: Jonathan Pereira (76’).

Árbitro: Ramírez Domínguez (Colegio andaluz). Mostró tarjeta amarilla a Pinillos (36’), Munitis (60’), Serrano (61’) y Lacen (65’) y Christian (69’).

 

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