El fútbol volvió al Camp Nou después de la trabajada victoria en San Mamés y del parón por compromisos internacionales. ¡Y volvió de qué manera! Cinco goles como cinco soles le endosó el Barça al Almería en solo media parte. Media parte para enmarcar, media parte de ensueño que desquició a los de Arconada y que hizo las delicias de los 63.566 espectadores que presenciaron el encuentro.
Guardiola repitió el once del primer partido de Liga, el que perdió en Soria, pero este Barça ha crecido desde aquella primera jornada de Liga. Sobre todo en efectividad. El Almería salió con desparpajo, buscando sorpender a la irregular defensa culé, y se llevó un zarpazo a las primeras de cambio.
Eto’o recogió un mal rechace de la defensa andaluza y colocó el 1-0 (4′) sin despeinarse. Lo más difícil estaba hecho. El Barça había salido a decidir, sin confiarse y lo demostró cuando, en la segunda llegada peligrosa, Iniesta se coló en el área, cedió atrás a Messi y el centro-chut del argentino se convirtió en un pase a Henry para que el francés marcara a placer (2-0, 11′).
Un cuarto de hora y el Barça ya ganaba 2-0 y encima dominaba con un insultante 75% de posesión de balón. El Almería intentó recortar distancias con más corazón que acierto pero la noche era azulgrana y el nombre propio, si hubo uno, fue Samuel Eto’o. El camerunés, delantero centro nato, solo tuvo que esperar en el área pequeña para que Iniesta y Xavi le regalaran el 3-0 (20′) y para que Messi hiciera lo propio con el 4-0 (23′).
El argentino fue una pesadilla para Guilherme y la pareja Xavi-Iniesta volvieron a demostrar que están en estado de gracia. Cuando la conexión entre estos dos jugadores funciona pocos equipos pueden parar al Barça y el Almería fue buena prueba de ello.




